Manuel León Roldán

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Nace Manuel León Roldán en nuestro pueblo el 14 de enero de 1928, hijo de Alfonso y de Rosario. Fue hijo único, de una familia humilde y trabajadora. Sus padres se dedicaron al noble oficio del carbón. Me contó un día que su abuela materna Antonia, que también era carbonera, enviudó muy joven dejando a dos hijas, por lo que no tuvo más remedio que meterse a valiente y seguir sola ejerciendo el negocio del carbón para criar a sus hijas. Tenía que ir por la mercancía con borricos hasta la sierra; Manolo se sentía orgulloso y decía que su abuela fue la primera mujer arriera.

Recibe Manolo una buena educación. Sus padres se sacrificaron y no querían que siguiera en el negocio familiar, negocio que estaba situado en su casa que tenía salida por la calle Rosario y la calle Corredera, siendo la entrada del negocio por la calle Corredera, en lo que hoy es una cochera. Mientras que el almacén estaba en la calle Pintor Juan Roldán (Palop).
Tiene la suerte de entrar como meritorio en nuestro Ayuntamiento (Meritorio; persona que entra en un trabajo para aprenderlo, sin cobrar nada, con el objeto de hacerse fijo). Con el tiempo y dada sus cualidades consigue hacerse funcionario. Una de sus muchas cualidades era la mecanografía, parece increíble que, siendo un personaje tranquilo, sus movimientos en general eran lentos, más diría que le pedía permiso a un pie para mover el otro, sin embargo, delante de una máquina de escribir era más veloz que un rayo. Las pulsaciones que se exigen para presentarse a una oposición oscilan entre las 300 o 350, pues bien él duplicaba el mínimo exigido. Para ser un buen mecanógrafo no solo basta con ser rápido, hay que dominar la gramática a la perfección y ser un magnifico lector, Manolo leía muy rápido sobre unas 4.700 palabras por minuto, él parecía que fotocopiaba en la memoria cada página que leía.

Manolo impartía en verano clases de mecanografía en su casa. Por allí pasaron muchos niños, entre ellos mi hermano Diego (de la Notaría), un buen mecanógrafo. En los años 50 del pasado siglo dio un pregón de Semana Santa, yo era muy niño y el lugar del acontecimiento fue el Cine Jardín. Su presentador fue Arsenio Martínez Sánchez, erudito y polifacético personaje. En el acto León pidió disculpas, pues él no se veía preparado ni procedía de una familia culta, ya que sus padres eran carboneros. Don Arsenio le respondió – Manolo eres tan digno como el primero, para ejemplo te recordaré que Jesús, fue hijo de un carpintero –, bonitas palabras y bonito coloquio.

Contrae nuestro amigo matrimonio con Juana Vecino Jiménez, de la que tuvo tres descendientes, Teresa, Alfonso y Manolo. No se conforma con solo ser oficial del Ayuntamiento, termina la carrera de Profesor Mercantil y gana las oposiciones, para obtener el título de Depositario de Administración Local, ocupando la plaza de Coria del Río, su primer destino. En este destino Manolo tenía que desplazarse en su coche y atravesar toda Sevilla, lo que le suponía un mal rato, ya que Manolo conduciendo era lento y tranquilo. Solicitó cambio de destino y consiguió la plaza de Arahal, eso era otra cosa, en el trayecto Viso Arahal no había semáforos y apenas circulación.Llegó a ejercer como Depositario en los Ayuntamientos de Arahal y El Viso. En ese tiempo permitido, hasta que cambió la Ley y tuvo que elegir en cuál de las dos poblaciones quería quedarse, como era previsible se quedó en su pueblo.

Se hace socio de la Peña Cultural Los Alcores, a León daba gusto escucharlo en las tertulias. Además cuando la Peña celebraba los aniversarios de su fundación, los primeros años en el salón de invierno del Cine Jardín, en el intermedio del vino español que se servía, lo socios más cultos y las autoridades intervenían. Esta Peña publicaba una revista llamada Unión, que duró poco, solo se editaron cuatro números, en una de ellas Manolo escribió un artículo de calidad suprema sobre un viaje a Extremadura. Este artículo se volvió a publicar en la Revista que edita la Asociación Cultural Amigos del Viso en su edición decimoquinta.

Al constituirse la Asociación Cultural Amigos del Viso, Manolo formó parte desde su inicio, siendo socio fundador. En esta Asociación nos ha dejado escrito quince magníficos artículos. En estos artículos predominan nuestra historia, sus calles y su gente, merecen la pena leerlos y disfrutarlos. No fue miembro de su Junta Directiva, pero Manolo fue indispensable para todos los proyectos que, durante su vida, dicha sociedad organizó. En la redacción de la Revista era constante y crítico, en las reuniones las anécdotas y curiosidades fueron una constante para mantener unida y llena de proyectos a Amigos del Viso. Tuvo muchas intervenciones en Radio Alcores, pero destaco entre tantas un programa que realizaba en nuestra Radio, de las que conservo 21 guiones que él me regalaba, empezaba diciendo “A quienes puedan interesar, algunos datos y cosas relacionados con la historia de nuestro Viso”. También conservo ocho guiones de otro programa titulado “Miscelánea histórica de Sevilla y su provincia, historias, biografías de pintores en la catedral de Sevilla”. Su voz pausada, lenta y a su vez profunda, se dejaba volar por las ondas electromagnéticas hasta llegar a nuestros oídos.

En el año 1990 se cumplió el 50 Aniversario de la Fundación de la Hermandad del Santísimo Cristo de la Vera Cruz y Nuestra Señora del Rosario y Manolo León fue designado por la Hermandad para hacer el pregón de tan importante efeméride, fue en el Bar España. Tenemos la suerte de conservar el pregón escrito en la Revista de la Santa Cruz de la Asociación Cultural Amigos del Viso del año 1991, además tengo una cinta magnetofónica grabada, de la cual nuestro amigo Juan José, empleado de Radio Alcores tuvo la amabilidad de pasármela a un CD, desde aquí le reitero las gracias, además lo pongo a disposición de todo el que quiera copiarlo.

Hago un paréntesis en este recuerdo para adentrarme en una de sus aficiones favoritas, ir al campo a coger espárragos, yo le decía –Manolo si fuesen caracoles, a lo mejor se te escaparían algunos, pero lo espárragos no se te escapan –. Ir a coger espárragos tenía su protocolo, en la cochera de su casa tenía sus botas, su navaja esparraguera y sus guantes, todo ello ordenado. Los que tuvieron la suerte de acompañarlo saben lo que es apreciar una charla al aire libre con él, sin censura, sin recortes y sin reproches, cuentan que era una pasada. Siempre volvía con su maceta de espárragos y antes que nada volvía a ordenar sus avíos para otro día, todo ello como si de una misa se tratara.

Vuelvo a lo suyo, a la Cultura con mayúsculas. En 1993 es elegido para pronunciar el Pregón de las Fiestas de la Santa Cruz, llegó el día y resultó que tuvo que ingresar en el hospital aquejado de uno de sus padecimientos, el que más lo amargó durante su vejez, el dolor en las piernas. No obstante, el pregón no se suspendió, fue un Concejal el que dio lectura al mismo. Pero no quedan ahí las cosas, al siguiente año él algo recuperado se obstinó en dar su pregón, y lo dio, es el primer caso que yo conozca en el que se repite el mismo pregón dos años consecutivos. Tenemos la suerte de que dicho pregón se pude leer en la revista de Santa Cruz del año 1994.

A finales del año 1997 su salud se ve deteriorada, ingresa varias veces en el Hospital, y un día triste de Nochebuena fallece en su casa. Muere como él era, tranquilo, hasta última hora hablando, se apagó lentamente. A la mañana siguiente me dicen la noticia, ese mismo día recibe sepultura, día de Navidad. El pueblo duerme, la tranquilidad flota en el aire. Yo, como presidente de la Asociación Cultural Amigos del Viso, ni pude reunir a la Junta, ni pude comprarle un ramo de flores o una corona, de pronto busqué una revista de la Santa Cruz del año 1996 y arranque una página. En ella había escrito una poesía que nada tenía que ver con nuestro pueblo pero que se publicó a instancia de Manolo, él le tenía tanto aprecio y le encantaba tanto, que constantemente nos la recitaba, hasta tal punto que nos obligó e insistió en su publicación. Camino del cementerio me dirigí a sus hijos y le pedí permiso para recitarla antes de darle sepultura. A la familia le pareció bien. Llegamos al cementerio poca gente, pero para mí los justos, amigos, familiares y el sepulturero. Al llegar al patio que le correspondía se dejó el féretro en el suelo, saqué el papel de mi bolsillo y di lectura en alta voz, de su poesía, sin saber su título y sin conocer a su autor:

Arroyo de linfa clara
Que corres zigzagueante,
Donde se mira la cara
La Moza de buen semblante.

Arroyo que de altas peñas
Hacia la vega caminas
Y el encanto nos enseñas
De tus aguas cristalinas.

Arroyo que va al río
Entre adelfas orillado,
Sin que te seque el estío,
Ni el cielo te enturbie, aireado.

– Soy caminante,
– La vida clavó en mis piés sus malezas.
– Tengo mi estrella perdida
– Y tengo sed de pureza.

– Beber tu ninfa yo quiero,
– Quiero curar mis heridas,
– Si la curas,
– Placentero te daré lo que me pidas.

– No me ofrezcas, nada quiero,
– Cúrate en mí peregrino.
– Tesoro de mi veneno
– Lo reparto en mi camino.

– Que dicha ser arroyuelo
– Perenne en sus ricas galas,
– Copiando el azul del cielo
– Y el rostro de las zagalas.

– Nada de nadie aspirar,
– Darlos todo en su camino,
– Aplacar la sed y curar
– Al maltrecho peregrino:

– Que bien el mundo marchara,
– Que feliz al hombre hicieran
– Si el cauce de vida fuera
– Arroyo de linfa clara.

Al terminar el silencio se rompió, el rastreo del ataúd dio paso a que el sepulturero sellara el nicho y al terminar dijera a los presentes ¡En paz descanse!  Quiero terminar con unas frases que nuestra amiga Isabel Rueda Campillo escribió en la revista de la Santa Cruz, en un In Memoria en honor de nuestro amigo y Fundador de la referida Asociación. Todo lo que escribió Isabel fue bonito, hermoso y con una magnifica prosa, entre tantas cosas destaco las dos siguientes:

….. “Te dedicaste a observar, investigar y analizar, a ser un ordenador con corazón…”
….. “Tras un hombre grande que a veces se comporta como el niño que nunca quisiste dejar de ser…”.

José María López Moreno.