Los molinares de los Alcores (4) 1

Los molinares de los Alcores (4)

FRANCISCO LOPEZ

Francisco López

Profesor

Los molinos de Gandul y Marchernilla merecen una consideración particular, debido a la trayectoria histórica de los dos lugares, que los documentos antiguos consideraron villas de señorío. En 1840 perdieron sus jurisdicciones por despoblamiento. Al menos desde el siglo XIII siempre aparecieron unidas. En ambos lugares continúan presentes torres de control de la frontera con el reino de granada y trazados de caminos antiguos que subían de la vega del Guadaíra a los Alcores. 

Por tratarse de un señorío segregado del término municipal de Alcalá y del alfoz de Sevilla, los pleitos de límites a lo largo del siglo XV, cuyos amojonamientos que resultan visibles en la actualidad, redujeron sus términos. Gandul, tal vez por estar en el acceso a los Alcores de un camino principal, llegó a desarrollarse como población rural con parroquia propia, ayuntamiento, posadas, cárcel, escribanía pública, pósito y cementerio. Su pan y la fruta de sus huertas alcanzaron fama en la Sevilla del puerto de Indias. 

El molinar de Gandul constaba de tres molinos: de Arriba, de Enmedio y de Abajo. Al menos desde el siglo XIX, los tres molinos solían funcionar bajo la autoridad de un maestro mayor, cabeza de una familia extensa y algunos mozos de molino de refuerzo. La última familia molinera de Gandul mantuvo el pago de arrendamiento del molino de Abajo hasta 1970, cuya presencia en la aldea se remontaba a finales del siglo XVIII. El que aparece como alcalde de Gandul en la documentación de la supresión de jurisdicción era uno de estos maestros molineros. 

El caudal de la galería subterránea que daba origen a la Madre de Gandul recibía un nombre por cada tramo, dependiendo del uso que se hacía del agua. En su bocamina originaba dos topónimos: La Fuentecilla, por ser la Fuente del Concejo mientras existió la villa, y La Fresca, por ser el rincón más ameno de la Plaza del Palacio, que en el siglo XIX se transforma en El Jardín de Arriba. A continuación, La Ría, un canal con dos Puentecillos. Dejando a un lado El Ranero, terminaba descolgándose por el Pozancón, siempre que estuviese echado el tablón del Molino de Arriba.  Después del molino transcurría por La Tajea, sinónimo de lavadero público, y volvía a descolgarse ruidosamente por el marco, si se encontraba echado el tablón del cubo de molino de Enmedio. Al dejar el segundo molino, pasaba por debajo el puentecillo de la antigua carretera Sevilla-Málaga-Granada, para convertirse en El Pilar abrevadero, antes de encajonarse en la monumental tajea del Molino de Abajo. El Arroyo iba desde el tercer molino hasta la alberca de distribución para el riego de las huertas. Si las salidas para las acequias de riego estaban cerradas, la corriente continuaba su camino con el nombre de La Madre. Cruzaba las huertas y las tierras de labor por el interior de un frondoso cañaveral, primero, y un alargado bosque de álamos negros y espinos majoletos, después, hasta la desembocadura en el río Guadaíra. 

El maestro de los tres molinos solía residir alternativamente en los molinos de En medio y de Abajo. La misma familia fue llevando de primer apellido Mateo, Jiménez, Rodríguez. A los molineros naturales de Gandul se les fueron añadiendo miembros procedentes de Alcalá y de Mairena. Al menos se recuerda un mozo de molino natural de El Viso. En la década de 1950 tuve ocasión de jugar con la última generación de los niños del molino, apellidado Rodríguez Rodríguez, nietos, sobrinos y primos de molineros de Gandul y hortelanos de Marchenilla. 

¿Te ha gustado? ¡Síguenos en facebook y entérate de toda la actualidad!