Los molinares de los Alcores (4) 1

Los molinares de los Alcores (4)

FRANCISCO LOPEZ

Francisco López

Profesor

El molinar de Marchenilla tuvo unas características muy particulares.  La Rivera de Marchenilla, era un afluente por la derecha del Guadaíra con poco más de un kilómetro de recorrido, por u vallecillo entre alcores, de escasa pendiente. He dicho era, porque en la actualidad no existe como tal por diversas causas. La corriente se iniciaba en el manantial de El Fontanal y se enriquecía con las aportaciones de las fuentes de El Junco, Cañiveralejo y Marchenilla. Además, de igual manera que brotaba del suelo el manantial de la fuente de Marchenilla, lo hacía en cada una de las hondonadas de  los cárcavos de los nueve molino. A los cuatro molinos medievales (Granadillo, Hornillo, Peredblanca y La Boca)  se le fueron uniendo cinco más (Nuevo, Tragahierro, Paredalta,  Cañiveralejo y La Pasadilla).  

A comienzos del S. XVIII ya resultaba prácticamente imposible edificar más molinos en la rivera. En el S.XVI los señores de Gandul pretendieron que el arroyo fuese el límite de sus tierras por el Oeste, a lo que se oponía Alcalá, el resultado de un largo pleito de términos, dio como resultado que los señores de Gandul  continuaban siendo los propietarios, pero tenía que tributar en Alcalá, por haber quedado incluidos en su término municipal. Estas circunstancias le daban un carácter tan particular, que sus molineros no se consideraban alcalareños como los de los otros molinares del pueblo de los panaderos. Ellos, como los de Gandul, por la mañana servían a panaderías de Alcalá y por la tarde se alargaban a Mairena y El Viso. 

La gran mayoría de los molineros de Marchenilla que están en el recuerdo eran naturales de Mairena y El Viso, de Alcalá eran los menos. En las primeras décadas del siglo pasado, se dio el caso de que la hija de un molinero de Marchenilla, natural de Mairena, contrajera matrimonio con el hijo de un molinero vecino, natural de El viso. El matrimonio Ruiz Jiménez se instaló en el molino del Puente, en el río Corbones y dio lugar a la última gran familia molinera de Carmona, conocidos por Los del Puente. 

Entre los nueve molinos de Marchenilla los había con una capacidad de molienda cercana a la de las tahonas del pueblo movidas por bestias, y un rendimiento muy cercano a los molinos de ribera. El de La Boca, situado a la misma orilla del río, era el más productivo, casi como una de aceña. Por encontrarse en la misma desembocadura de la rivera disponía del máximo caudal. Pero tenía una gran dificultad, por quedar inundado con las crecidas del Guadaíra.  Su nombre completo era molino de la Boca o Fortuna. La fortuna eran las muelas situadas a mayor altura que las que molían habitualmente, para no interrumpir la producción mientras bajaba en nivel de las crecidas. 

Los molineros de Marchenilla consideraban el  molino de Paredblanca- S. José, como el mejor para vivir y trabajar, aunque su rendimiento fuese algo menor que el de La Boca-Fortuna. El itinerario que recorrían los molineros mientras duraba su estancia en la ribera lo impulsaba el deseo de salir de los molinos menos rentables a los que llegaban, para situarse en uno de los más apetecibles (Paredalta, Granadillo, hornillo y Paredblanca- S. José). Así como en Gandul los tres molinos eran nombrados por sus respectivos nombres, en Marchenilla, cada generación le iba dando el nombre del molinero que lo ocupase más tiempo. Siempre que mis abuelos se referían al molino de La Pasadilla lo llamaban el molino del Santo Gordo, sin embargo mis padres lo llamaban el molino de Pedro Pedrero. 

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