Jesucristo guerrillero 1

Jesucristo guerrillero

BEGOÑA IZA

Begoña Iza

Profesora

“¿Y a mí qué me importa la religión, maestra? ¿Para qué me sirve a mí saber quién fue Mahoma? Por cierto, ¿y Jesucristo quién fue? ¿Los diez mandamientos? Ni idea, yo doy Valores, no estoy ni bautizada…” En 2º de la ESO la asignatura de Geografía e Historia se centra en la Historia europea Medieval y Moderna, por lo tanto, tratamos constantemente sobre la religión y su decisiva importancia en el trascurso de los acontecimientos en Europa desde el siglo IV hasta el XVII. Cada año, me encuentro con multitud de preguntas por parte del alumnado y voy comprobando cómo cada vez más desconocen los hechos que las editoriales de los libros de texto dan por sentado: quiénes fueron los cristianos y cuál es su código ético.

Yo veo muy necesario explicarles quién fue Jesús desde un punto de vista histórico y científico, al igual que lo hacemos con Mahoma, el Islam, Lutero y el Protestantismo. Sin embargo, el tema de la historicidad de Jesús es un tema complejo. De Jesús de Nazareth solo sabemos que fue un varón judío, el cual vivió en la Judea ocupada por los romanos. Los únicos dos eventos sujetos al reconocimiento casi universal de la comunidad experta son que Jesús fue bautizado por Juan el Bautista y que fue crucificado por orden del prefecto romano Poncio Pilato alrededor del año 30 de nuestra era.

Para empezar, no cabe duda de que existió: más de 45 fuentes antiguas hablan de la vida de Jesús, 129 hechos reportados relacionados con su vida, con su persona, enseñanzas, muerte y resurrección y el mensaje temprano de sus discípulos. Y no me refiero aquí únicamente a las fuentes cristianas como los Evangelios del Nuevo Testamento, las cartas de San Pablo o los textos apócrifos. Existen fuentes no cristianas que se utilizan para estudiar y establecer la historicidad de Jesús: por una parte están las fuentes judías como Flavio Josefo, y por otra parte las fuentes romanas, como Tácito. ¿Qué nos cuentan estas fuentes?

El historiador judío-romano Flavio Josefo (años 37 – 100 d.C.) es la fuente más antigua y describió a Jesús “como un hombre sabio, si era lícito llamarlo hombre. Pues fue un hacedor de prodigios y maestro de los hombres que recibían la verdad con placer. Atrajo a muchos judíos y gentiles; y Pilato, a sugestión de nuestros principales hombres lo condenó a la cruz”. Esta obra fue escrita en torno a los años 92 y 94 de nuestra era, más de cincuenta años después de la crucifixión de Jesús. Hasta esos momentos, la figura de Jesús se contó más que se escribió.

En cuanto al historiador y senador romano Tácito, sus escritos no muestran simpatía alguna hacia los cristianos o sea que sus afirmaciones se tienen por verídicas.  Se refiere a Cristo, su ejecución por Poncio Pilato y la existencia de los primeros cristianos en Roma en su obra final, Anales (años 116): “Cristo […] sufrió la pena máxima durante el reinado de Tiberio a manos de uno de nuestros procuradores, Poncio Pilato”. Más referencias a estos hechos las encontramos en Mara, hijo de Serapion, en Suetonio, en el Talmud, etc.

Al analizar e interpretar todas estas fuentes, tanto no cristianas como cristianas, algunos historiadores han llegado a una conclusión que me parece muy interesante por lo controvertida: Jesús quizá fue un cínico y líder revolucionario zelote. La escuela cínica fue fundada en la Antigua Grecia durante la segunda mitad del siglo IV a. C. Consideraba que la felicidad venía dada siguiendo una vida simple y despreciaba las riquezas y cualquier forma de preocupación material.  Al mismo tiempo, debemos entender el contexto en el que surgió la figura de Jesús. El imperio romano dominaba con mano dura y oprimía a las regiones conquistadas. A causa del deterioro de las condiciones de vida de la población, se originaron multitud de grupos insurgentes, entre los que estaban los zelotes.

Los zelotes fueron un grupo político y religioso nacionalista fanático, constituyendo la facción más violenta del judaísmo de su época. Se oponían fuertemente al dominio romano y se volvían contra todos los que colaboraran con Roma, proponiendo acabar con el opresor mediante una revuelta política. Puede parecer descabellado sugerir que Jesús formara parte de esta secta, puesto que eran tenidos por asesinos y bandidos. No obstante, en los relatos evangélicos se muestra frecuentemente a un Jesús en conflicto abierto con los fariseos, expulsando iracundo a los mercaderes del templo a latigazos o declarando No penséis que he venido a traer la paz sobre la tierra. No he venido a traer la paz, sino la espada” (Mateo 10:34). ¿Y si los discípulos eran su ejército? Quién sabe…

Nunca sabremos si Jesús fue guerrillero o no. Pero lo que sí tengo claro es que desde la Historia se puede interpretar los hechos y darles nuevas perspectivas tan interesantes como incómodas. Si ya lo decía Jane Austen: “Me maravillo a menudo de que la Historia resulte tan aburrida, porque gran parte de ella debe ser pura invención”.

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