El rostro de Tartessos en Los Alcores 1

El rostro de Tartessos en Los Alcores

Marco Antonio Campillo

Marco Antonio Campillo

Profesor e historiador

La noticia del hallazgo de los restos de cinco relieves antropomorfos del siglo V a. C. en el yacimiento de Casas del Turuñuelo, en Guareña (Badajoz), en abril de 2023, ha vuelto a poner el foco de la noticia en la civilización tartésica, tan denostada en los últimos años en favor de las tesis que defienden una colonización y conquista fenicias que borran todo rastro de las culturas anteriores. La importancia del hallazgo reside en que estos rostros humanos, si son realmente representaciones de dioses, suponen un cambio de paradigma en la interpretación de la civilización tartésica, considerada anicónica por representar la divinidad a través de piedras sagradas y de motivos animales o vegetales.  No obstante, esto ya no es nuevo en Los Alcores. La placa ósea de Bencarrón (necrópolis situada entre Mairena del Alcor y Alcalá de Guadaira) representa “la figura de un guerrero portando un escudo y en posición de arrojar su lanza. Con una rodilla hincada en el suelo, viste una corta túnica ceñida por un cinturón, cuyos pliegues se representan mediante líneas verticales onduladas. Los rasgos de la cara son muy pronunciados, tal como se advierte en la forma
del ojo, grande y oblicuo, la barba puntiaguda y la nariz prominente. Lleva la clásica peluca de estilo egiptizante y porta un casco de pelo, de larga cimera. A sus pies aparece un motivo floral, en forma de flor de papiro. Uno de los detalles que más han llamado la atención en esta figura es la
incongruencia que supone la posición de la lanza, que queda interrumpida por delante del personaje, y la forma del escudo, representado por su anverso. A derecha e izquierda del personaje central aparecen un león y un grifo afrontados, posando sus extremidades sobre el casco y la espalda del guerrero. La efigie de estos animales es la característica de todos los paneles de Bencarrón” (M.ª Eugenia Aubet). Normalmente se ha interpretado como un guerrero, pero tampoco hay que destacar que se tratase de un Dios luchando contra un grifo y un león. “Algunos autores han apuntado una relación simbólica entre el grifo y el león, mostrándose en esta placa una equiparación de fuerzas en la que el hombre asumiría la sabiduría del grifo y la fuerza del león. El grifo estaría ofreciendo, una vez más, su protección al hombre en su inmediata marcha a la guerra, todo ello en un ambiente mitológico como parece mostrar la vegetación” (Pedro Miguel Naranjo)

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